
El origen se remonta en el siglo XVII, cuando algunos ingleses comenzaron la cría de perros de caza que se adecuasen a la practica de este deporte con escopeta. Como ocurre tanta veces, existían teorías a cerca de los orígenes del Pointer. Algunos expertos afirman que es descendiente del braco francés mientras que otros dicen que su antepasado en el braco inglés. Una tercera corriente tiene la opinión de que fue el braco español el padre de esta estirpe, ya que este perro se estableció en Gran Bretaña allá en 1973.
El Pointer ha sido definido como el perro de caza por excelencia, en virtud de sus clásicas formas. Es el purasangre de los perros de muestra, velocísimo e incansable cazador, orgullo de los apasionados de las grandes búsquedas por sus grandes cualidades venatorias, que, sin embargo, sabe poner de manifiesto casi exclusivamente sobre terrenos llanos y limpios. Dotado de un finísimo olfato, sabe percibir el más leve olor de cualquier animal, incluso en climas cálidos y secos y, por su carácter particular, es fácilmente adiestrable.