
Comúnmente apodado el "Apolo de los Perros", se cree que el Gran Danés como se conoce actualmente se originó en Alemania con el fin de cazar jabalíes salvajes. Existen indicios de que en sus orígenes la raza es aún más antigua: en una moneda griega que se remonta al año 36 adC, aparece grabada una forma de perro muy parecida al Gran Danés actual; se considera por eso que su origen sea helénico. Por algo ha sido definido como "el Apolo de los perros".
Su majestuosidad, su gran talla y su belleza no son sus únicas cualidades. A esto se suma una extremada gentileza y un carácter perfectamente equilibrado. Este excelente perro de familia es, al mismo tiempo, un perro guardián y un auténtico deportista.
Por lo general son perros fuertes e inteligentes, con fuerte instinto de protección y leales a sus dueños. En su mayoría son gentiles y delicados, aunque no al extremo de resultar tímidos. Responden bien al entrenamiento y son de bajo mantenimiento en comparación con otras razas. El Gran Danés debe tener espíritu, valentía, ser siempre amigable y confiable y nunca tímido o agresivo.