
Con la llegada del siglo XX llega el desastre para los perros de presa en España. La cruza con otras razas como el bóxer y el mastín llevó a que el alano español se considerara totalmente extinguido. (así también con el Presa Canario).
Sin embargo, se han mantenido perros de presa en Cantabria, en el extremo occidental de Vizcaya (Valle de Carranza), y en el lindante Valle de Llera (Burgos). Se trata de perros de manejo de ganado vacuno.
Entrado el año 1980 un grupo de citólogos se propusieron recuperar la raza. Después de buscar por toda España ejemplares útiles, crean una base de crianza que en poco tiempo dio óptimos resultados. Hoy podemos decir que gracias a ese esfuerzo el alano español es una realidad.
Se consiguió homogeneidad en el tipo y en el temperamento, algo indispensables para decir que una raza está consolidada.
Es un perro de gran valor y potente presa. Para cazar los jabalís se utiliza la caza en ronda. Consiste en cazar jabalís de noche con la solo la ayuda de un caballo, perros y un cuchillo de caza. En esta se pone a prueba el valor del cazador y la potente mordida del alano. La ronda empieza con la llegada de la noche. Los cazadores montan a caballo y, con los perros sueltos, comienzan una silenciosa marcha por veredas y claros, en busca de jabalís. Los alanos suelen mantenerse cerca de los caballos y solo se meten en el monte cuando algún podenco encuentra un jabalí y llama a parado.
En ese momento los alanos acuden en tropel hacia el podenco que con insistencia reclama su ayuda. El jabalí recibe al alano casi siempre con la trompa, rechazándolo algunas veces a largas distancias, pero el can poco tarda en rehacerse y tanto si está ileso, como si está herido o medio muerto, vuelve a cargar. He visto a algunos volver a la carga estando casi abiertos en canal. Otras veces, jabalí y alano, al encontrarse, se levantan sobre sus patas traseras y de pie se acometen sin piedad, tratando cada cual derribar a su contrario.