Que los mendocinos adopten perros peligrosos para contrarrestar la inseguridad no es ninguna novedad. Pero tampoco lo es el hecho de que estos guardianes se conviertan en fieras de la noche a la mañana y ataquen a sus dueños o a los hijos de estos. Sólo basta con leer las crónicas de los últimos meses para caer en una cuenta que asusta: de julio a esta parte seis mendocinos sufrieron lesiones tras ser mordidos por un perro de los considerados peligrosos (mastín napolitano, pitbull, dogo argentino o rottweiler, entre otros canes).
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Las opiniones respectó de por qué un animal criado en el seno familiar puede reaccionar agresivamente están divididas. Algunos veterinarios opinan que se debe a que el perro no recibió una buena crianza, esto es "no se realizó adecuadamente su socialización con el resto de la familia estableciendo los límites para que entienda que es el dueño quien manda", de acuerdo a lo aportado por la veterinaria Jenifer Ibarra.
Otros prefieren explicar estos episodios en la constitución genética del animal, asegurando que se debe atender a los antecedentes de agresión del perro: "Si atacó es porque seguramente con anterioridad tuvo una reacción de este tipo o evidenció un mal carácter", dijo el especialista Sergio de la Torre.
Los veterinario coinciden en que no es recomendable ningún tipo de can donde hayan niños, ya que "de un caniche a un rottweiler si es agresivo son potenciales atacantes", como manifestaron.
Advierten que en la mayoría de los casos la agresión se repite y por ello los caminos a tomar son la reeducación –a través de una tratamiento farmacológico que incluye modificaciones del comportamiento y ambientación–, castración y redondeamiento de los colmillos o reubicación fuera del seno familiar. Sólo cuando no hay opciones se debe optar por la muerte del animal.