Como Zimba cientos de leones, tigres, pitones, tortugas y un sin fin de reptiles y aves silvestres y exóticas han sido forzados a cambiar su hábitat natural por la gran urbe.
Una buena parte de ellos llega a los hogares de manera ilegal. Las personas los obtienen en el mercado negro y se arriesgan a adquirir animales sin un control sanitario, que garantice que están libres de parásitos y enfermedades. Al mismo tiempo cometen un delito.
“Cuando se da el caso en que está posesión de un animal de la vida silvestre, este animal está identificado como una especie en peligro de extinción, la propia legislación mexicana identifica que esta conducta ilícita es un delito, no sólo una falta administrativa”, comentó Luis Fueyo, de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre de la Profepa.
Si se va a adquirir un animal exótico es necesario asegurarse que provenga de una fuente legal y de aprovechamiento sostenible como criaderos autorizados.
“El vender animales comerciales es para poder seguir trabajando en la conservación de animales que no se venden, que se conservan como el quetzal y como el águila arpía y como el águila real”, dijo Juan Pablo Estudillo, de Vida Silvestre A.C.