
Dormilones, exploradores y en ocasiones, traviesos. Así se podría describir a los hurones, animales pertenecientes a la familia de los mustélidos, como las nutrias, comadrejas y zorrillos.
En Panamá, su aceptación ha crecido en los últimos años, pues constituyen una nueva alternativa ante el auge de los perros y gatos, explica Julio Reyes, médico veterinario de la clínica Animal & Pets.
Tal fue el caso de Marcos Gómez, un niño de diez años, al decidirse por “Scobbe”, un hurón de seis meses, como regalo de cumpleaños. “Son pequeños y en ocasiones no se sienten en la casa”, dice.
Como otra de sus ventajas, comenta Gómez, es que son muy silenciosos.
A estos animales les encanta dormir, y, cuando no están haciendo esto, se divierten en casa en cualquier actividad. Estos animales tienden a esconder e incluso morder cualquier objeto que se encuentren tirado en el hogar (chancletas, ropa, etc.), asegura el veterinario.
Incluso, manifiesta Reyes, comen alimentos que les podrían causar daño, como las frutas, pastillas, dulces o chocolates, que en ocasiones puede causarles intoxicaciones.
Los hurones tienden a revolcarse en la tierra de las plantas. “Les gusta excavar y destrozar alfombras”, agrega. Cuando están bebés y jóvenes tienen la costumbre de morder a las personas y “muy fuerte”, precisa Reyes, pero ya de grandes se les quita esta manía.
Reyes explica que en Panamá no hay comida de hurón por ciertas regulaciones necesarias.
A menos que se pida la comida por internet, los dueños les proporcionan a sus hurones comida de cachorro de gato, o, en ocasiones pollo sancochado. Su dieta, además, debe estar complementada por vitaminas y otras proteínas.
Estos animales carnívoros comen aproximadamente cada tres horas al día. No obstante, esta cantidad puede aumentar dependiendo de las actividades diarias que realicen.
Reyes asegura que éstos pueden convivir con otros animales de mayor tamaño como los caninos o gatos, “siempre y cuando se adapten a ellos desde pequeños”.
En los casos en que estén acostumbrados, lo mejor será supervisarlos cuando jueguen con otras mascotas, ya que se dan casos en que producto de las actividades físicas, pueden resultar lastimados en la columna.
El especialista aclaró que los hurones no pueden vivir con animales más chicos que ellos, como los hámsters o ratones, ya que se los pueden comer. Pueden vivir en compañía de otro hurón, pero preferiblemente que sea del sexo opuesto, para evitar peleas.
Los hurones pueden salir al patio de la casa a distraerse, siempre y cuando los dueños se cercioren de que “no existan pulgas ni garrapatas”. Deben evitar también las áreas donde estén perros que padezcan distemper, ya que si se entrecruzan, pueden llegar a padecer la enfermedad, advierte.
Se dan casos en que estos animales tienden a escaparse, menciona Reyes, ya que por su tamaño, “caben en cualquier orificio”. Si esto ocurriese es posible que no vuelvan jamás, pues los hurones no se orientan bien, por lo que pueden ser atropellados o heridos por otros animales.
Para prevenir situaciones como éstas, lo mejor será supervisarlos cuando están fuera de casa.
El periodo de vida de los hurones es de siete a 10 años. Sin embargo, agrega Reyes, casi el 80% de estos animales llega a sufrir tumores en el páncreas o hígado. En Panamá el promedio de vida de un hurón es de seis años.
Por ello, es necesario que los hurones visiten al veterinario dos o tres veces por año.
Algunos de los cuidados que requieren estos animales son:
- Deben contar con jaulas amplias, y mejor aún, las que se consiguen en el mercado, de dos pisos.
- Como son animales que padecen de frecuentes problemas en la piel, se recomienda bañarlos una vez al mes.
- Sus botellas de agua deben estar siempre disponibles, principalmente en verano para evitar “choques de calor”.
- Los hurones también sufren del ataque de las pulgas y las garrapatas. Sin embargo, está prohibido utilizar los productos especializados para perros o gatos, ya que pueden intoxicarlos