Uno de los principales atractivos de estos animales es el parecido que tienen a los dinosaurios, esas prehistóricas y gigantescas criaturas que residieron en la tierra hace millones de años.
Quizás sea éste el motivo de que muchas personas se interesen por las iguanas como mascotas. Sin embargo, resulta imposible establecer con certeza el origen de llevar la iguanas al entorno doméstico.
La iguana verde común es uno de los lagartos más populares de la familia de los iguánidos. Su hábitat natural se extiende desde las tierras bajas de México, hasta el extremo meridional de América del Sur. Suelen desarrollar su vida en las cercanías de charcas, ríos, lagos, mares o montañas. Normalmente, las iguanas están suspendidas de las ramas de los árboles para evitar los peligros de la superficie terrestre. Además, son capaces de estar bajo el agua más de una hora: son buenas nadadoras y corredoras.
Las iguanas salen de su huevo en mayo, midiendo aproximadamente 20 cm. Al nacer tienen un color verde grisáceo que se vuelve más brillante durante la madurez, para regresar a la opacidad en la edad adulta. Todas ellas tienen en el dorso unas púas flexibles que se extienden por toda la longitud de su cuerpo. En el caso de los machos, las púas son de mayor tamaño.
Además, estos animales poseen grandes escamas debajo del ángulo posterior de la mandíbula y una lengua corta y gruesa con numerosas muescas. Sus fuertes patas le permiten trepar por los troncos más difíciles y su cola tiene la capacidad de regenerarse. Pueden utilizarla como arma defensiva, a modo de látigo, para atacar a sus adversarios.