Al rescate de los amigos peludos
A Micky lo encontraron ciego y lleno de pulgas, los pelos le crecieron tanto, que no se distinguían sus ojos, sólo cuando le cortaron el cerquillo constataron la tragedia: de los orificios oculares se desprendía una secreción desagradable.
“Nunca supimos qué le pasó, tal vez le picaron los ojos a propósito o se infectó de algo y no recibió la atención adecuada, lo hallamos por la Terminal Terrestre”, relata Rafael Cumbe, veterinario de la Fundación Amigos Fieles, dedicada a rescatar mascotas callejeras.
Las historias de animales abandonados, perdidos o atropellados se multiplican en este lugar, unas son más desgarradoras que otras, pero, la mayoría, con final feliz.
Como si quisiera que Rafael relatara su caso, Susy se le acerca entusiasmada, mueve la cola y lanza dos ladridos. Rafael sonríe, la carga y recuerda: “Ella vivía con un joven de la calle adicto a las drogas, quien no estaba en condiciones de darle el mejor trato, un día lo convencimos de que nos la entregue”.
El galeno añade que cada perro o gato rescatado recibe atención médica, alimentación y afecto, luego se las da en adopción. Son puntuales las circunstancias que obligan a los cirujanos a sacrificar un paciente, específicamente cuando llega atropellado y su invalidez es inevitable.
“Es triste aplicarles la eutanasia, también da pena cuando se van adoptados, y es que, después de salvarlos y vivir con ellos, uno les toma cariño. Lo importantes es saber que tendrán amor en sus nuevos hogares”, dice Rafael.
Escrito: enero 26, 2010 en la Sección Nota Diaria.
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