
Hoy día la vacunación es una forma de prevención de enfermedades perfectamente extendida y asumida, pero ¿sabemos qué es, por qué se realiza y frente a qué enfermedades vacunamos a nuestro perro?. Esperamos que tras leer este artículo tengas más claras estas y otras preguntas que te han podido surgir en más de una ocasión.
Una vacuna consiste en la inoculación de un microrganismo o una parte del mismo en otro organismo, de modo que éste produzca una respuesta inmune (anticuerpos) frente a él. Así, cuando tenga contacto frente al microrganismo contra el que se haya inmunizado, podrá defenderse eficazmente de él.
Cuando se introduce el microrganismo completo, para evitar que éste produzca la enfermedad frente a la que se quiere vacunar, se trata previamente de diversas maneras para eliminar su capacidad patógena (o de producir la enfermedad).
Nuestro perro está continuamente expuesto a gran variedad de microrganismos capaces de producir alteraciones de mayor o menor gravedad en su organismo. Estos pueden transmitirse a través del aire, de las heces, orina, u otras secreciones de otros perros, e incluso de otros animales. También se pueden contagiar a través de algunos parásitos externos (por ejemplo, las garrapatas). Otros pueden permanecer en el ambiente durante largo tiempo, por lo que una protección adecuada es importante para mantener una buena salud durante toda su vida.
Las vacunas más habituales confieren protección frente a una o varias de las siguientes enfermedades:
Según el número de enfermedades frente a las que inmunice una vacuna, existen vacunas monovalentes (frente a una sola enfermedad), bivalentes (frente a dos), trivalentes (frente a 3), tetravalentes, etc..
Existen vacunas frente a otras enfermedades como por ejemplo la Borreliosis (transmitida por garrapatas) o el Herpesvirus (causante de problemas de esterilidad y abortos en hembras y muerte neonatal).
Tu veterinario te recomendará un plan de vacunación adecuado en función del lugar donde viva tu animal y su forma de vida.
La vacunación sólo es efectiva si el animal está sano, correctamente desparasitado y se hace en el momento adecuado, cuando el sistema inmune es maduro.