
La diabetes mellitus, al igual que en los humanos, es una enfermedad del sistema endocrino en la que existe una falta de insulina (diabetes tipo I o insulino dependiente) o bien existe insulina, pero ésta no puede actuar adecuadamente (diabetes tipo II o no insulino dependiente). La insulina es la hormona que controla el metabolismo de los carbohidratos, en consecuencia la falta de acción de la insulina no permite que las células del organismo aprovechen/quemen la glucosa. La diabetes mellitus es una enfermedad bastante frecuente en los gatos y tiene unas características muy diferentes en relación al perro tanto en su presentación clínica, como en su diagnóstico o tratamiento.
Deberían tratarse con insulina los gatitos que sufren de diabetes tipo I (falta de insulina), por cierto esto será para toda la vida. Algunos gatos necesitan de 1, 2 o incluso mas dosis diarias (aunque esto es poco frecuente) ya que eliminan la insulina muy rápidamente. La dosificación apropiada debe ser determinada por tu veterinario. Asi mismo, algunos gatitos con diabetes tipo II (no insulino dependiente) también deben recibir insulina debido a que como permanecen durante largo tiempo con niveles de azúcar altos, el páncreas deja de fabricar insulina. Por lo que, algunos gatitos con diabetes tipo II pasan a desarrollar diabetes tipo I. Resulta interesante destacar que un porcentaje importante de estos gatitos dejan de necesitar insulina al cabo de un tiempo. La falta de insulina en el páncreas se revierte y vuelven a ser diabéticos tipo II, pudiendo ser tratados con dieta y/o hipoglicemiantes orales.
La diabetes mellitus es una enfermedad que tiende a aparecer a edades avanzadas. Algunas de las posibles causas de la diabetes son la predisposición genética y las enfermedades que afectan al páncreas. La obesidad es un factor de riesgo. El agente que ociasionó la diabetes en mi gatita fue la aplicación de cortisona por su ex-veterinario. Debido a que mi gatita se había hecho una herida cerca de unos de sus ojos, el veterinario de entonces le aplicó cortisona para acelerar la cicatrización de la herida. La cortisona al igual que ciertas hormonas (pastillas o inyecciones) para prevenir el celo en las gatas son antagónicos a la producción natural de insulina de nuestras mascotas, por lo que su aplicación podría gatillar la aparición de la diabetes. Estas últimas son aun más riesgosas que la misma cortisona.
En resumen, la diabetes mellitus se caracteriza por unos niveles elevados de azúcar en la sangre y la menor o nula capacidad del gato para utilizar este azúcar como fuente de energía. Esta es la razón por la que los gatos diabéticos empiezan a comer más, pero como no pueden utilizar esta comida de forma eficiente, deriva como en la mayoría de los casos en la pérdida de peso.
Al mismo tiempo, la glucosa que no puede utilizar se elimina por la orina, por lo que el gato empezará a orinar con más frecuencia y lo compensará bebiendo más. Estos son los primeros síntomas de la diabetes. Otra cosa que frecuentemente sucede con un gatito diabetico es que olvidan completamente ciertas reglas, por ejemplo, orinar en su cajita sanitaria. Pero ya con el tratamiento, vuelven a recordar sus buenas costumbres.
A tener en cuenta es que estos síntomas también podrían ser los de otra dolencia, no olvides consultar a tu veterinario para un diagnóstico adecuado.