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La colombofilia es una actividad apta para todo el mundo. En los países asiáticos se realizan apuestas para comprobar la rapidez de estos hábiles pájaros. Por esta razón, los ricos empresarios son capaces de pagar cantidades escalofriantes de dinero por la mejora de los entrenamientos y cuidados de estas palomas. Su adiestramiento requiere un amplio apartado de especificaciones para que éstas consigan realizar su labor eficazmente pero, de todos modos, es preciso tener en cuenta algunas reglas básicas.
Uno de los aspectos más importantes por los que estas palomas deciden regresar a su lugar de origen, es el cariño que reciben en él. Para ello, es esencial que el adiestrador se preocupe por la limpieza y cuidado diario de su hábitat. Hay que separarlas de sus semejantes a los tres meses de edad para criarlas en un lugar apartado. De este modo, serán ellas las que decidan iniciar sus vuelos cuando lo crean conveniente.
Para conseguir una excelente paloma mensajera, es preciso que esté continuamente bajo control, cuidando que no se escape en ningún momento. Una forma de conseguir que se acostumbre a estar en el palomar, es recortando las plumas largas con las que termina su ala izquierda, más conocidas como ‘remeras’. Cuando realice sus vuelos en total libertad, se aconseja que esté siempre acompañada por palomas ya adiestradas, para que se limite su paseo sólo al lugar de entrenamiento y aprenda a destacar del bando. La suelta se realizará cada tres o seis días y se empezará con distancias cortas de unos 15 kilómetros, ampliando paulatinamente el recorrido.