Introducción
En muchas ocasiones he oído comentar que la grasa resulta perjudicial para los yacos. Creo que esta afirmación, tanto puede considerarse como absolutamente falsa, como absolutamente cierta.
Este hecho, que inicialmente puede parecer contradictorio, pasa a ser obvio cuando se analiza el tema en profundidad; y es conveniente tenerlo presente al valorar una dieta concreta.

Nuez de palma
Todos los que de alguna forma u otra estudiamos la reproducción en cautividad de psitácidos sabemos lo fundamental que resultan los lípidos de la dieta para la obtención de unos buenos resultados de cría. Y esto resulta especialmente importante en el caso de los yacos y de los guacamayos.
Para resolver esta aparente contradicción hay que adentrarse en el conocimiento de las características tróficas de estas especies de psitácidos, de las composiciones de los alimentos que constituyen su dieta y de las grasas en si mismas como nutrientes.
A tenor de las observaciones realizadas en África, los yacos pueden prácticamente considerarse como hiperespecialistas en el consumo del fruto de una palmera: la palma de aceite (Elaeis guineensis). El loro gris consume este fruto (la nuez de palma) con preferencia a cualquier otro alimento siempre que lo haya disponible, cosa que sucede durante prácticamente todo el año.
Si en un mapa de África observamos las áreas de distribución geográfica de ambas especies constataremos que son virtualmente idénticas. Es decir, que hay loros grises donde hay palmeras de aceite.
De la nuez de palma el yaco consume la pulpa exterior, el mesocarpio. La almendra o nuez interior (palmiste) resulta demasiado dura para su pico (no así para el pico de los grandes guacamayos del nuevo mundo).
El estudio de las características nutricionales de este mesocarpio resulta fundamental para comprender la biología de los loros grises.