Es un protozoo que afecta sobre todo a los cachorros entre el primer y cuarto mes de vida, aunque también puede afectar a los adultos. Se contagia fácilmente entre los gatitos por lo que es aconsejable aislar a los enfermos. Los excrementos son el vehículo de contagio.
Síntomas: diarreas y pérdida de peso acompañados de inapetencia.
Tratamiento: acudir al veterinario.