
Enemigos por naturaleza, estos animales sorprendentemente han dejado de un lado sus diferencias y se han volcado a trabajar en equipo dentro del proyecto que adelanta la Policía Nacional para detectar minas sembradas por grupos terroristas de Colombia
Colombia es considerado el país que más víctimas por minas antipersonales registra al año. Según el Observatorio de Minas Antipersonal del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, en 2006 hubo 1.108 afectados por este flagelo, de los cuales 882 resultaron heridos y 226 muertos.
En lo que va de 2007, la misma entidad afirma que existen 399 víctimas (319 heridos y 80 muertos). Del total de afectados 324 son militares y 75 civiles, entre los que se suman 21 niños y 10 mujeres.
Frente a esta problemática, las autoridades hacen esfuerzos cotidianos para ponerle fin. Uno de los más sorprendentes es el del Centro de Estudios Superiores de la Policía Nacional, específicamente, a través del grupo de investigación INVESTUD, que desarrolla el proyecto “Detención de Explosivos con Ayuda de Roedores Especie Rattus Norvegicus Cepa Wister”. A través de este se busca entrenar a ratas de laboratorio (con larga experiencia en experimentos) para que en campos minados detecten los explosivos y se logre desactivarlos antes que cobren un nuevo mutilado o muerto.
Luisa Fernanda Méndez, médica veterinario encargada de la parte científica del Proyecto le explicó a Semana.com que el trabajo con ratas se debe a que los perros (animal que hasta ahora había sido empleado para detectar minas antipersonales) son muy pesados. “El perro es efectivo pero la delincuencia estaba activando las minas con dispositivos independientes a la carga, entonces el perro que solo se acercaba a 20 metros del explosivo, se posaba justamente donde se encontraba el dispositivo que lo activaba, entorpeciendo la operación”.
Su excelente olfato y ligera contextura, hace de las ratas el animal ideal para llevar a cabo este programa, ya que pueden detectar la mina y posarse encima de ella sin activarla.
La doctora Méndez agregó que utilizar ratas es más rentable que los perros, ya que su alimentación y cuidados generan menos costos y su efectividad es mayor que la de cualquier otro animal. Méndez le explicó a Semana.com que los ratones tienen una capacidad de transmisión genética muy alta que permite registrar en los bebés parte de la información que se le enseñó a sus padres.
Sin embargo, aunque las ratas poseen una capacidad de rastreo olfativo innato, los investigadores trabajan en desarrollar su capacidad para recibir órdenes. Los animales en entrenamiento ya responden al nombre y a la orden de búsqueda.
En la primera fase del proyecto no se logró los resultados esperados, ya que cuando se soltaron las ratas en el terreno real, éstas estuvieron más preocupadas en huir de los gatos que de la misión a la que fueron asignadas.
Según información suministrada por la médico Méndez, para el primer intento se emplearon 8 ratas compradas, cuatro hembras (Lola, Lupe, Luna y Lucrecia) y cuatro machos (Martín, Morgan, Espejo y Runcho). Actualmente, de esa camada solo sobrevive un roedor, los otros murieron de vejez.
Para no reincidir en los errores del pasado, en una segunda fase se buscó alterar el instinto de los animales implicados durante el período de Impronta (etapa en que los animales con pocos días de nacidos pueden malear su comportamiento ante otras especies), para ello se seleccionaron ratas y gatos bebés (ratas con menos de 25 días y gatos con menos de 40 días) para que conviviesen en la misma jaula y aprendieran a tolerarse. De esta manera, cuando las ratas se enfrenten al hábitat real de acción no sentirán miedo ante la presencia de gatos o cualquier otro animal. Felinos y roedores llevan un mes trabajando y divirtiéndose juntos.
Dentro del proceso de socialización, los gatos participantes responden a los nombres de Tomás y Samanta. En cuanto a los ratones se incluyeron siete, cuatro machos y tres hembras denominados por números y siglas que distinguen su sexo.
Las ratas entrenadas en esta segunda fase tienen la capacidad para captar olfativamente seis tipos de explosivos (Pentonita, Cordón de Dinamita, C4, Pólvora Negra, Anfo e Indugel). Durante el entrenamiento se colocan cajas con diversas sustancias para que el animal haga un reconocimiento y diferencie las solicitadas. Cuando el roedor hace bien su trabajo recibe un premio.
“El sistema de entrenamiento es a través de la privación, hacemos que la rata sienta hambre sin que esa sensación sea extrema. Cuando el animal hace bien su trabajo, lo premiamos con una pequeña dosis de azúcar de origen vegetal”, apuntó Méndez.
El entrenamiento de las ratas en espacios cerrados ha sido óptimo según los investigadores encargados. Sin embargo, se espera el aporte de 190 millones de pesos por parte del Ministerio de la Defensa, para poner en marcha el Proyecto en los espacios reales de operación. “Necesitamos jaulas individuales, comida, premios y otros elementos para ver la eficacia de nuestra labor en los sitios minados”, afirmó Méndez.
Según ella, la primera etapa de esta segunda fase debe concluirse en noviembre de este año, momento en el que los roedores deberán hacer rastreo en espacios cerrados de toda índole y en espacios abiertos limitados (5 metros cuadrados). Para 2008 se espera que las ratas estén dando resultados secuenciales en espacios abiertos.
Hoy el proyecto tiene una efectividad de 96,8 por ciento en espacios cerrados. La meta es alcanzar la misma eficacia en los espacios abiertos.
Este experimento es inédito en el mundo. El único antecedente registrado por los investigadores es un trabajo realizado por alumnos de pregrado de la Universidad de Camboya en el sudeste asiático, en el que se ensayó con ratas de mayor tamaño. Sin embargo, el proyecto criollo ha buscado mejorar las técnicas, seleccionando animales más livianos y acordes a los hábitat propios de la región y adelantando programas especiales de entrenamiento para que los roedores sean capaces de cumplir órdenes.
Los integrantes del Proyecto viajaron a México la primera semana de julio, invitados por el Congreso Interamericano de Psicología y la Universidad Autónoma de ese país para hablar sobre los avances en el entrenamiento y el comportamiento de las ratas.
La médico Méndez le informó a Semana.com que próximamente viajarán a Argentina para conversar con el ejército y la policía gaucha sobre el Proyecto que ejecutan. Se trata de transmitir sus experiencias de una batalla enorme para aminorar el tremendo daño que hacen las minas anti-persona.