
La capacidad de muchos pericos para imitar la voz humana y otros sonidos, es uno de los motivos de su popularidad.
Es un perico pequeño con la parte superior del cuerpo verde brillante, más amarillo y claro por debajo y con un tinte oliva en el pecho; la frente es naranja o amarillo-naranja (reducido en los juveniles) y presentan un parche color azul opaco en la corona.
El forro de las alas es oliva amarillento, y las remeras azules en su mayoría, al igual que la punta de su larga cola. El iris es amarillo y el anillo ocular desnudo es amarillo naranja. Tienen el pico ganchudo, fuerte y blancuzco; las patas son color grisáceo apagado, con dos dedos hacia delante y dos hacia atrás, lo que les permite agarrarse bien de las ramas de los árboles.
Esta especie mide aproximadamente 24cm. y pesa 80 gr.
Imita el habla humana gracias a la forma de su lengua carnosa. A diferencia de otros pájaros, la lengua del perico es redonda, carnosa y muy movediza. La utilizan con gran habilidad para extraer las semillas y granos, su principal fuente de alimentación, además de hojas y frutas.
El perico es un gran imitador, sabe qué sonidos tiene que imitar cuando tiene hambre o cuando llega alguien, pero él no entiende ni sabe el significado de lo que imita. Tiene buena memoria.
Es inquieto e imita la voz humana.
En forma silvestre andan en parvada (de 30 o más individuos), no son polígamos.
Construyen sus nidos dentro de una cavidad ubicada en un termitario, usualmente excavados por ellos mismos. También utilizan los huecos hechos por pájaros carpinteros (Picidae) y algunas veces cavidades naturales.
Forman bandadas, y en época de reproducción aumentan su número hasta 100 individuos o más, que conviven en dormideros comunales.