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Hay que advertir que el mejor o peor adiestramiento siempre depende de dos factores esenciales, aparte de los secundarios:
- El factor periquito, y
- La habilidad del enseñante
En teoría será más sencillo amaestrar un periquito joven pues en principio suelen ser más dóciles, también que sea de carácter alegre y juguetón, es decir, mejor si es un periquito amigable y no muy arisco, pues esto evidentemente hará que nos cueste mucho más ganarnos su confianza, si es que lo conseguimos algún día.
Seguro que en algunas tiendas de animales habéis visto que venden periquitos "amaestrados", en realidad lo único que han hecho es cortarles ciertas plumas para que no puedan volar y así podamos tenerlos en las manos sin que salgan volando. En mi opinión es como si a cualquier otro animal le cortáramos algún miembro de su cuerpo como las patas para evitar que salga corriendo. Ese sistema es prácticamente mutilar al ave.
Si acabamos de adquirir a un periquito lo normal es que durante unos días el ave esté nervioso ante su nuevo hogar o que esté apagado sin moverse ni cantar. Esto es normal porque se está adaptando al cambio que ha sufrido.
Una vez se ha adaptado o bien ya tenemos un periquito ya habituado podemos empezar a intentar ganarnos su confianza. Por naturaleza siempre nos van a tener miedo y pensarán que intentamos hacerles daño cuando a lo mejor sólo estamos cerca de la jaula para ponerles comida.